Un espacio
martes, 16 de febrero de 2010
Notas
Y me pregunto para qué estamos aqui. El amor, el arte y otras cuantas cosas pueden darnos respuestas, pero ¿Cuáles son las respuestas? Necesitamos toda la vida para aprenderla o para hacer verdad una mentira, pero toda una vida debe ser cada instante, sin flaquear.
Notas
Hoy no he decido empezar a pintar todavía, ahí están las telas un poco usadas, los pinceles lavados, las pinturas por doquier y los lapices. Pero no proyecto en el cuadro, pincel en mano", continuo con cierto titubeo. " Pienso, medito, escribo notas, investigo, hago croquis a lápiz o a carbón, dibujitos se les parece mejor a lo largo del día". Un papelito que encuentro por casualidad en algún bolsillo me es suficiente para retener una idea repentina.
Pero estoy seguro de que, en un momento a otro, una forma como esta pueda concretar en mi, una imagen. Yo colecciono estos papelitos también los hay en boletos y separadores. Pero no los uso para utilizarlos en mis cuadros.
Por supuesto que esa no es mi forma de pintar un cuadro, solo me recuerdan sensaciones que he recibido de cosas muy diferentes. En el momento de pintar me olvido de ellas, pierden su significado. si las conmociones sufridas tienen o no el poder de crear sensaciones de naturaleza pictórica , eso tiene que ser decidido frente a la tela.
Pero estoy seguro de que, en un momento a otro, una forma como esta pueda concretar en mi, una imagen. Yo colecciono estos papelitos también los hay en boletos y separadores. Pero no los uso para utilizarlos en mis cuadros.
Por supuesto que esa no es mi forma de pintar un cuadro, solo me recuerdan sensaciones que he recibido de cosas muy diferentes. En el momento de pintar me olvido de ellas, pierden su significado. si las conmociones sufridas tienen o no el poder de crear sensaciones de naturaleza pictórica , eso tiene que ser decidido frente a la tela.
sábado, 13 de febrero de 2010
El proceso
Un día me di cuenta que el ayer no es el ayer, el hoy es el hoy y el mañana lo encontrare.
Y después solo me detuve…
Ayer tuve 15, hoy tengo 20, mañana no lo se
Ayer solo observaba, hoy lo he dimensionado, mañana no lo se
Ayer dibujaba, hoy lo he pintado, mañana no lo se
Ayer dormí, hoy no he dormido, mañana no lo se
Ayer no comí, hoy he continuado sin comer, mañana no lo se
Ayer lo pensé, hoy me atreví, mañana no lo se
Ayer me divertí, hoy me he divertido y mañana seguro me divertiré.
Ayer sentí, hoy lo exprese, mañana no lo se
Ayer leí, hoy leo y escribo, mañana no lo se.
Ayer escuche, hoy hablo, mañana no lo se.
Ayer la vi, hoy lo he fotografiado, mañana no lo se
Ayer oí música, hoy he imaginado música, mañana no lo se
Ayer camine solo, hoy camine solo, mañana no lo se
Ayer vi a la luna, hoy también la vi y mañana seguro la veré
La oportunidad, el momento, el espacio, la creatividad, lo tomé
Uno olvida el orden de las cosas, ayer, hoy, mañana, hoy, mañana, ayer, mañana, hoy, ayer
Uno debe descubrirlas, conocer, adentrarse.
Ayer descubrí la inmensidad del yo, aun a medio explorar
Hoy he descubierto que no debo entender para disfrutar sino disfrutar para entender.
Y que descubriré mañana…
Ya tiene tiempo que lo he escrito pero me lo encontre por ahi.
Y después solo me detuve…
Ayer tuve 15, hoy tengo 20, mañana no lo se
Ayer solo observaba, hoy lo he dimensionado, mañana no lo se
Ayer dibujaba, hoy lo he pintado, mañana no lo se
Ayer dormí, hoy no he dormido, mañana no lo se
Ayer no comí, hoy he continuado sin comer, mañana no lo se
Ayer lo pensé, hoy me atreví, mañana no lo se
Ayer me divertí, hoy me he divertido y mañana seguro me divertiré.
Ayer sentí, hoy lo exprese, mañana no lo se
Ayer leí, hoy leo y escribo, mañana no lo se.
Ayer escuche, hoy hablo, mañana no lo se.
Ayer la vi, hoy lo he fotografiado, mañana no lo se
Ayer oí música, hoy he imaginado música, mañana no lo se
Ayer camine solo, hoy camine solo, mañana no lo se
Ayer vi a la luna, hoy también la vi y mañana seguro la veré
La oportunidad, el momento, el espacio, la creatividad, lo tomé
Uno olvida el orden de las cosas, ayer, hoy, mañana, hoy, mañana, ayer, mañana, hoy, ayer
Uno debe descubrirlas, conocer, adentrarse.
Ayer descubrí la inmensidad del yo, aun a medio explorar
Hoy he descubierto que no debo entender para disfrutar sino disfrutar para entender.
Y que descubriré mañana…
Ya tiene tiempo que lo he escrito pero me lo encontre por ahi.
jueves, 11 de febrero de 2010
Once
Punto. Fue el final, solo los finales pueden ser los prólogos de un nueva historia lo dijo en algún momento Armando Chacón.
Corría el viento, se avecinaba un norte, ya el onceavo mago ha recogido su equipaje, estaba por llegar la doceava águila, notas crudas retumbaban por la oscuridad de la casa y una voz rasposa llena de angustia escalaba las paredes del taller.
Un blues recorrido por la vida de ayer, era el resultado de los individuales sonidos que rozaban la atmosfera de la casa. Esa si que era una estabilidad compleja.
Otra vez son las ocho y uno, la tristeza contrasta con aquella llama encendida que evoca un incienso, nada pasa, solo estoy estando a estar. Inesperadamente una nota, tan solo una emite un brillo incandescente que se proyecta en la pared, era un brillo disonante, se liberaba divulgando puntos esparcidos por todo el taller llegando a disolverse en la oscuridad del conjunto de las notas.
Todo era cíclico, el brillo llegaba y como llegaba se iba, dándole pie a ritmos interesantes que bajaban como una pintura espesa y viscosa de los límites de la casa. Esa si que era una estabilidad compleja.
Un tinte frío se había apoderado del taller, uno de los tres focos se había fundido, lo que hacia la necesidad de tan solo tener uno prendido, las arenas pigmentadas se dejaban iluminar.
Comenzaba todo a brotar, la naturalidad embonaba sigilosa a la atmosfera, se volvía más humano, la individualidad de las notas se incrementaba, el lenguaje era bello, la verdad delatora se sentenciaba.
El respirador tenuemente iluminado estaba ocupado, las cosas se desordenaban como un caos aparente.
Desentendiendo ese desorden, encuentro nuevos espacios, las notas han vuelto a ser una alejándome de este plano, que no me deja comprender. Solo lo toco como aquella primera vez que lo hice, el sentimiento vuelve a ser el mismo y solo el final puede ser el prólogo de una nueva historia.
-Solo corrían desesperadamente sin saber de lo que se alejaban-
Corría el viento, se avecinaba un norte, ya el onceavo mago ha recogido su equipaje, estaba por llegar la doceava águila, notas crudas retumbaban por la oscuridad de la casa y una voz rasposa llena de angustia escalaba las paredes del taller.
Un blues recorrido por la vida de ayer, era el resultado de los individuales sonidos que rozaban la atmosfera de la casa. Esa si que era una estabilidad compleja.
Otra vez son las ocho y uno, la tristeza contrasta con aquella llama encendida que evoca un incienso, nada pasa, solo estoy estando a estar. Inesperadamente una nota, tan solo una emite un brillo incandescente que se proyecta en la pared, era un brillo disonante, se liberaba divulgando puntos esparcidos por todo el taller llegando a disolverse en la oscuridad del conjunto de las notas.
Todo era cíclico, el brillo llegaba y como llegaba se iba, dándole pie a ritmos interesantes que bajaban como una pintura espesa y viscosa de los límites de la casa. Esa si que era una estabilidad compleja.
Un tinte frío se había apoderado del taller, uno de los tres focos se había fundido, lo que hacia la necesidad de tan solo tener uno prendido, las arenas pigmentadas se dejaban iluminar.
Comenzaba todo a brotar, la naturalidad embonaba sigilosa a la atmosfera, se volvía más humano, la individualidad de las notas se incrementaba, el lenguaje era bello, la verdad delatora se sentenciaba.
El respirador tenuemente iluminado estaba ocupado, las cosas se desordenaban como un caos aparente.
-En realidad están ingresando a otro orden, no comprensible desde esta
tridimensionalidad-
Desentendiendo ese desorden, encuentro nuevos espacios, las notas han vuelto a ser una alejándome de este plano, que no me deja comprender. Solo lo toco como aquella primera vez que lo hice, el sentimiento vuelve a ser el mismo y solo el final puede ser el prólogo de una nueva historia.
Diapositiva #02: 10. 8.22
domingo, 7 de febrero de 2010
Pasta del medio día, sorbo de dinamismo, literatura para la vanguardia
Notas
Creo advertir un incomprensión general, pero en vez de alejar esas figuras incuestionables, las retengo sin titubeos. Las imagenes no se detallan y actuan bajo un velo caprichoso, acentuando colores en contraste y provocando sonidos que servilmente acompañan a la fascinación mientras los rostros gesticuladores aterran.
viernes, 5 de febrero de 2010
Manchando manos, un día más de creación.
Un taller lejos de Toledo.
I
Jòsue Álvarez
“Una, dos, tres, cuatro”, él las contó, cuatro paredes, solo se preguntaba dónde iniciaba y terminaba aquella habitación. La que un día fue su recamara pero el ya no estaba seguro si lo seguía siendo. Tal solo con ver que su cama era ya un pequeño sofá para acostarse en algo acolchonado, a el no le importaba, siempre decía: “Si en un taller hay mas de cinco rincones para dormir que más da”.
El restirador, caballete y pinturas ocupaban la mayor parte de su antigua habitación; las telas sucias, los pinceles lavados con olor a aguarrás y algunos cuadros terminados y otros pendientes lo terminaban de transformar en algo que, él quería descubrir.
Una, dos, tres, cuatro, eran las paredes, esas paredes que habían dejado de ser blancas y puras. Una de ellas invadida de bocetos a lápiz o a carboncillo, algunos recortes de sus primeros estudios y uno que otro incipiente cuadro que muestran a un pintor joven, curioso y titubeante. En otra pared había un cuadro terminado, que a diferencia de los que se encontraban en el suelo, este era más grande que contrastaban con pequeños pero numerosos recuerdos de cosas que valía la pena observar con mas frecuencia, eran: papeles, invitaciones, boletos, fotos, litografías o cualquier cosa que evocara lo acontecido. Pero ni los recuerdos y aquellos bocetos eran tan importantes como lo que se encontraba en otra pared, en ella había otros cuadros y varios recortes, pero estos estaban de más, lo importante eran bolsas de plástico cortadas embonadas en la pared, el había escrito ahí su manifiesto, él miró su obra y solo pronuncio
-Dinamismo-.
Uno, dos, tres cuatro y cinco. El ya lo tenía, no estaba contando su techo, que de vez en cuando se convertía en otra pared. Como le divertía la percepción de las personas que visitaban su taller. “Mi taller, eso es” gritó, Su recamara se ha convertido en un taller y como no pensarlo, con esa divertida percepción que expresaban los visitantes al describir la ultima pared, siempre alejados de lo que era, había que ponerle empeño, un Arte del empeño.
I
Jòsue Álvarez
“Una, dos, tres, cuatro”, él las contó, cuatro paredes, solo se preguntaba dónde iniciaba y terminaba aquella habitación. La que un día fue su recamara pero el ya no estaba seguro si lo seguía siendo. Tal solo con ver que su cama era ya un pequeño sofá para acostarse en algo acolchonado, a el no le importaba, siempre decía: “Si en un taller hay mas de cinco rincones para dormir que más da”.
El restirador, caballete y pinturas ocupaban la mayor parte de su antigua habitación; las telas sucias, los pinceles lavados con olor a aguarrás y algunos cuadros terminados y otros pendientes lo terminaban de transformar en algo que, él quería descubrir.
Una, dos, tres, cuatro, eran las paredes, esas paredes que habían dejado de ser blancas y puras. Una de ellas invadida de bocetos a lápiz o a carboncillo, algunos recortes de sus primeros estudios y uno que otro incipiente cuadro que muestran a un pintor joven, curioso y titubeante. En otra pared había un cuadro terminado, que a diferencia de los que se encontraban en el suelo, este era más grande que contrastaban con pequeños pero numerosos recuerdos de cosas que valía la pena observar con mas frecuencia, eran: papeles, invitaciones, boletos, fotos, litografías o cualquier cosa que evocara lo acontecido. Pero ni los recuerdos y aquellos bocetos eran tan importantes como lo que se encontraba en otra pared, en ella había otros cuadros y varios recortes, pero estos estaban de más, lo importante eran bolsas de plástico cortadas embonadas en la pared, el había escrito ahí su manifiesto, él miró su obra y solo pronuncio
-Dinamismo-.
Uno, dos, tres cuatro y cinco. El ya lo tenía, no estaba contando su techo, que de vez en cuando se convertía en otra pared. Como le divertía la percepción de las personas que visitaban su taller. “Mi taller, eso es” gritó, Su recamara se ha convertido en un taller y como no pensarlo, con esa divertida percepción que expresaban los visitantes al describir la ultima pared, siempre alejados de lo que era, había que ponerle empeño, un Arte del empeño.
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- Jòsue Alvarez
- Coyoacan, ciudad de México, D.f, Mexico
- http://flavors.me/josuealvarez