El camino, detrás de el lo acompañaba una pesada pero divertida sombra aun no se por que caminaba, muchos decían por que tenia que probar algo, pero a quien, si el era un ermitaño que había llegado al pueblo yace algunos años. Vivía en una elegante pero pequeña cabaña cerca de aquel árbol que antes de su llegada a los niños les encantaba trepar.
El solo salía pocas veces a hacer la compra de sus víveres, cada vez que salía surgían dudas en el pueblo acerca de su identidad, muchos afirmaban que era un científico otros aseguraban que era un escritor fracasado. Yo solo tenia como evidencia un fragmento de algo que leyó, escribió o recorto no lo se con certeza pero este decía: “uno va por el mundo experimentando una eternidad que no va en función del universo si no a la voluntad del yo” a que se refiera este fragmento pero este me hacia pensar que era un filosofo pero simplemente lo pudo transcribir, para todos era un extraño y mas desde el momento que salio a caminar, recorrió el pueblo y se sentó en una banca a lado del lago. Todo el pueblo lo observaba, sentí curiosidad así que me senté en la misma banca que el, quise entablar una conversación pero por mas que pensaba no tenia las palabras ni el tema para iniciarla. El se levanto y camino de regreso a su cabaña.
El empezó a salir casi todos los días, hacia el mismo recorrido y se sentaba en la misma banca, yo comencé a seguir sus pasos y sentarme junto a el con la esperanza de conocerlo.
Meses pasaron y yo no podía hacerle ni siquiera una pregunta ¿Por qué no podía hablar con el? Un día en aquel rojo otoño, seguí sus pasos y me senté en la misma banca de siempre pero algo era diferente; yo era el único sentado en aquella banca junto al lago. Todo el pueblo me observaba lo cual hizo sentirme un poco incomode así que decidí regresar a mi casa, pero lo extraño aun no terminaba, al llegar me doy cuenta que era la cabaña del ermitaño, saque la llave y me introduje. El lugar me era tan familiar ¿Qué sucedía? ¿Por qué estaba yo ahí? Cuando me mire en el espejo, la imagen en el espejo pudo haber respondido a aquellas preguntas pero todo lo contrario, la imagen en el espejo era de un viejo, era aquel ermitaño, aun no entendía lo que pasaba, me asuste, me confundí, no tenia la menor idea de lo que sucedía ni de quien era y opte por nunca salir de la cabaña.
Recorriendo la cabaña, encontré una libreta parecían ser mis manuscritos, la abrí, solo alcance a leer algo que salto a mi impresión fue la siguiente idea: “uno va por el mundo experimentando una eternidad que no va en función del universo si no a la voluntad del yo”, cerré enseguida la libreta.
Ahora solo camino acompañada de una pesada pero divertida sombra cuando salgo de mi cabaña solo para comprar mis víveres.